sábado, 23 de junio de 2012

"FINAL DE JUEGO"


Concluye un recorrido y con él, un cuatrimestre. En estas páginas virtuales ensayamos un camino alternativo que amplió el espectro de las  posibilidades del conocimiento sobre lo social. Echamos mano de una herramienta que brinda esta época: el blog,  en este caso, blog sociológico.


A poco de asomar, fue dando lugar al desconcierto, resistencia, comodidad  e incomodidad, interés y desafío. Las construcciones colectivas y sobre todo, no tradicionales, tienen todo éso. Sin embargo, constituyen  un recurso valioso: la oportunidad de pensar en otros trayectos y compartir impresiones. Eso creo.


Habitamos un mundo complejo que exige de estudiantes atentos y dispuestos a reflexionar. Para ello será necesario recurrir tanto a las propuestas conocidas como a los lugares no convencionales, ésos que “sacuden” un poco. Ante lo nuevo, ante los territorios poco frecuentados,  siempre hay dificultades como así también, descubrimientos.
Recordemos las palabras que en el relato de "Alicia en el país de las maravillas" el gato de Cheshire le dice a Alicia,  Ah!, ten la seguridad de que llegarás, si andas lo bastante.






Por lo demás, suerte en sus  trayectos!,  Gabriela Flaster.


jueves, 21 de junio de 2012

15-M: LA INDIGNACIÓN CONTINÚA, POR SARA BARDERAS


15-M: la indignación continúa
En el primer aniversario del surgimiento de los “indignados” en Madrid, movimiento que luego de extendió a todo el mundo. Sus exigencias siguen en pie pero la política española marcha en sentido contrario: ajuste, recortes y más desempleo. El acontecimiento será recordado mañana.
Extraído de El Litoral de Santa Fe
Sara Barderas

“¡Qué no, qué no, qué no nos representan!”. El grito se hizo fuerte en la Puerta del Sol de Madrid. El 15 de mayo de 2011, miles de personas recorrieron el centro de la capital de España exigiendo un cambio social, político y económico. En un país en crisis, la mecha prendió entre una ciudadanía más que descontenta y los “indignados” retaron durante semanas a una clase política que había infravalorado la bronca de los ciudadanos.
Un año después, mañana celebrarán su primer aniversario con manifestaciones convocadas en todo el país y con el reto de demostrar que siguen vivos en una España en la que las cosas han ido de mal en peor.
La economía ha vuelto a entrar en recesión, el desempleo sigue creciendo y ya afecta a uno de cada cuatro trabajadores: hay más de 5,6 millones de personas desocupadas. Los recortes del gobierno conservador de Mariano Rajoy son más profundos que los del socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y afectan también a la sanidad y la educación públicas, pilares del Estado de bienestar.
La situación en España es cada vez más difícil, las medidas adoptadas por el gobierno están acabando con derechos sociales. El 15-M, las asambleas de los barrios, siguen siendo la esperanza para los que no nos resignamos a creer que no hay otra solución posible para salir de la crisis”, asegura a DPA María López, estudiante madrileña de Medicina involucrada en el movimiento.
“El 15-M debe aprovechar la coyuntura para tener más fuerza”, dice Carlos Paredes, informático y miembro de Democracia Real Ya (DRY), la organización horizontal que impulsó la primera manifestación de mayo de 2011. “Hay que ampliarlo a más sectores, como los autónomos y pequeñas empresas”.
Hace un año, y pese a que algunos sectores conservadores trataban de deslegitimarlos hablando de ellos como jóvenes izquierdistas antisistema, los indignados eran muchos. Jóvenes, sí, pero también adultos y jubilados; estudiantes, trabajadores y desempleados.
Símbolo y epicentro de las protestas, desde la Puerta del Sol de Madrid se extendió un movimiento civil al margen de partidos y sindicatos en una España en crisis en la que, según denunciaban, las decisiones las tomaban los de arriba en detrimento de los de abajo. ¡No somos mercancía en manos de políticos y banqueros!”, clamaban.
Por la redes sociales
Las redes sociales fueron aliadas. La marea humana se convocaba a golpe de Twitter. Acamparon en las plazas y, a pocos días de unas elecciones municipales y autonómicas, asustaron a una clase política que no defendía sus intereses. La Spanish Revolution la llamaron algunos. Y a su imagen y semejanza nacieron movimientos fuera del país como Occupy Wall Street. En octubre de 2011, la protesta se hizo global, con manifestaciones en más de 80 países.
Con el levantamiento de los campamentos, el movimiento trasladó su acción a los barrios, a asambleas vecinales que se siguen celebrando. Se han creado cooperativas de desempleados que se ayudan mutuamente. Los “indignados” han parado desalojos de familias que no podían pagar la hipoteca al banco, de inmigrantes sin recursos, de ancianos.
“Es sobre estas pequeñas pero importantes acciones donde recae la fuerza del 15-M ahora mismo”, dice López. El 15-M ha restablecido unos lazos sociales que el sistema se había encargado de dinamitar. Hemos comprendido que unidos y organizados somos más fuertes”.
El movimiento ha creado una especie de sociedad al margen que promueve el cambio fuera de las esferas de poder institucional y los partidos políticos se han visto obligados a integrar en sus discursos y programas algunas de sus reivindicaciones.
“Existe un germen de estructura paralela, pero todavía no es una estructura organizada”, explica Paredes. “Si los canales oficiales no dan respuesta a los ciudadanos, ellos sólo pueden buscar fuera de estos canales”.
También en el movimiento hubo cambios. Un año después, la división se ha abierto paso. Un sector de Democracia Real Ya (DRY), que jugó un papel clave en el surgimiento del 15-M, se ha convertido en organización sin ánimo de lucro para dejar atrás la parálisis de procesos asamblearios en los que las decisiones pueden tomarse sólo por consenso. Enfrente, están los que quieren seguir horizontalmente, como hasta ahora. Unos y otros se deslegitiman en las redes sociales.
Aprestos
Mañana, los indignados medirán en las calles de España los apoyos con los que cuentan un año después de su nacimiento, su capacidad de resistencia ante el paso del tiempo y su unidad.
Lo harán ante las advertencias del gobierno de Rajoy: “Las acampadas son actos ilegales que no van a ser permitidas”, adelantó el Ejecutivo. En Madrid las autoridades desplegarán más de 1.500 antidisturbios y otros 500 agentes para impedir que pongan sus carpas. Pero, ellos quieren volver a tomar la plaza.
Una intervención policial, en medio de manifestantes entre los que seguramente habrá niños y ancianos, como en veces anteriores, puede ser muy delicada. Y puede llevar de nuevo a los informativos de todo el mundo a una España sumida en una grave crisis económica y en las consecuencias sociales de unos recortes de miles de millones.

Primavera
“Necesitamos una primavera europea” y ésta debe ser el resultado de movimientos como el de los indignados, porque si los males proceden de Europa la solución está dentro, dice Ztvetan Todorov, uno de los pensadores contemporáneos más importantes, y autor de “Los enemigos íntimos de la democracia”.Y en este libro, que el filósofo búlgaro, Premio Príncipe de Asturias, acaba de publicar en España y América, alerta de las amenazas que hacen peligrar a Occidente.
En el mundo
El movimiento de los “indignados” ha llamado mañana a una protesta mundial para conmemorar su primer aniversario, en la que espera concentrar a cientos de miles de personas en diversas ciudades de Europa y de Estados Unidos.
En Grecia, cuya población sufre drásticas medidas de austeridad y está pendiente de la formación de un nuevo gobierno, hay prevista una concentración en la ateniense plaza Sintagma dentro de la movilización Primavera Global, organizada por el foro Ágora de Atenas.
En España, los “indignados” tienen previstos actos en diversas ciudades, entre los que destaca la concentración en la céntrica Puerta del Sol de Madrid, donde hace un año nació el movimiento 15-M. En Alemania se ha convocado a una marcha que formará una estrella y partirá de cinco puntos diferentes de la ciudad, para terminar en una concentración en la Fuente de Neptuno, en la plaza Alexanderplatz. También habrá manifestaciones en Düsseldorf, Múnich, Hannover, Gotinga, Erfurt y Bochum.
En Portugal, los “indignados”, agrupados en la plataforma 15 de Octubre, se han sumado a la protesta internacional Primavera Global con una manifestación contra la degradación de las condiciones de vida por las medidas de austeridad.
En Francia, llaman a una concentración en nombre “del viento de indignación que corre por todo el mundo”. Será en la parisiense plaza de Los Inocentes.
El movimiento Occupy London ha convocado en la plaza de San Pablo, en plena City londinense. Los “indignados” visitarán algunas instituciones ubicadas en ese distrito financiero, una serie de bancos y compañías privadas que, según ellos, constituyen el uno por ciento “que ocasionó la crisis económica y continúa beneficiándose de ella”.
En Italia, los “indignados” han convocado una manifestación en Roma a la que han llamado simbólicamente “Olimpíada de los Derechos” y en la que llevarán una antorcha a lo largo del trayecto de un kilómetro desde el Coliseo a las Termas de Caracalla.
En Estados Unidos, hay marchas previstas en Detroit y Nueva York, ciudad esta última donde hace un año más de 10.000 personas se manifestaron por las calles del centro financiero para exigir que los empresarios y los bancos paguen por la crisis que desataron.

ORGANIZAR LA INDIGNACIÓN

Comparto algunas de las noticias con las que estuvimos trabajando algunos compañeros de la comisión de Sociología  miércoles de 21 hs. a 23 hs y sábados de 15 hs. a 17 hs.( Bacher Laura,  Benitez Martín, Chicco Agustina y Enrriz Alán )



Sábado, 04 de Junio de 2011 14:33. Le Monde Diplomatique

Organizar la indignación


Suele pasar. Al asombro inicial, las solidaridades y las muestras de afecto le sucede un vacío seguido de la pregunta ¿y ahora qué? En esta dinámica surgen y se dibujan múltiples escenarios. Las comparaciones proyectan modelos de actuación y patrones de comportamiento. Hay quienes ven en las acampadas y el M-15 el germen de una revolución horizontal. Otros se decantan por construir un nuevo partido político y buscar alianzas con las fuerzas de izquierda ya existentes. En medio, un sin fin de opciones. Los argumentos se agolpan en pro de unas u otras, pero todas confluyen: sin organización no hay continuidad. El problema es para qué se quiere y cómo se construye. Es aquí donde surge el desencuentro entre los hacedores del M-15. Han sido muchos los que se han incorporado a posteriori, sobre todo los militantes de la izquierda española procedentes del Partido Comunista, Izquierda Unida, pero también de las juventudes socialistas, los grupos anarquistas y los llamados progresistas. A muchos de ellos, el movimiento M-15 los pilló fuera de juego. Seguían confiando en los circuitos tradicionales. Si los grandes sindicatos no convocaban a manifestaciones, se rehuía cualquier contacto con plataformas autónomas, redes alternativas y desde luego muy politizadas.

Hubo múltiples convocatorias para tomar las calles contra la privatización del agua, la externalización de los servicios de salud pública, por una vivienda digna o el rechazo al Plan Bolonia. Lo común fue la poca asistencia y escasa cobertura de prensa. Se volvieron invisibles. La convocatoria del 15 de mayo era una manifestación entre otras cuyo común denominador era lo marginal de sus convocantes. Curiosamente, contó con un despliegue informativo sin precedentes. Estaban las televisoras, la prensa escrita y las radios. ¿Por qué? La respuesta es aún un misterio. Lo cierto es que al día siguiente fue noticia y copó todos los espacios informativos. Se transformó en un acontecimiento social.

Han trascurrido dos semanas y ya se vislumbran luces y sombras. No todo lo que brilla es oro. Acólitos y críticos se cruzan descalificaciones. Quienes ven con recelo la deriva del M-15 centran sus argumentos en el discurso antipartidista. Ni de derechas ni de izquierdas. Esta declaración es suficiente para que militantes de Izquierda Unida se sientan interpelados, y en su defensa arguyen que hay que diferenciar entre el bipartidismo PSOE y Partido Popular y su coalición. Dudan del discurso "apartidista". Lo tachan de confuso o directamente reaccionario. No son conscientes de haber desarrollado un discurso light para enfrentar los recortes salariales, la falta de democracia, las políticas privatizadoras y los megaproyectos. Miran hacia otro lado, declarando lo impoluto de su organización en temas de corrupción y tráfico de influencia. Tras las elecciones, las alianzas para pillar cargo les hace negociar con el PSOE. De esta guisa habrá ayuntamientos donde primen los intereses de las mafias partidistas. Y no digamos lo que ocurre donde el Partido Popular ha conseguido mayoría absoluta. Futuros presidentes de comunidades autónomas, alcaldes y concejales imputados por tráfico de influencias, negocios ilícitos, trato de favor y corrupción tomarán posesión de sus cargos con juicios pendientes. En parte ese es el malestar de la ciudadanía. Son los antecedentes que dan lugar a una crítica generalizada hacia el comportamiento de los partidos políticos y de rechazo a la política pactada desde arriba.

En el otro lado, aquellos que se consideran impulsores del movimiento apelan al sentido inclusivo del movimiento M-15, donde caben progresistas, apartidistas, anticapitalistas, antisistémicos, gentes de izquierda y también de centroderecha. Pro abortistas, antiabortistas, defensores de la universidad laica o religiosa, pública o privada. En ello estriba su debilidad y también su fuerza. Integrados en las asambleas y comisiones influyen rebajando las propuestas, censuran y discriminan. El carácter asambleario y de comisiones supone un tope a sus acciones. Se practica la democracia pero se burocratizan las decisiones. La necesidad de aprobar por consenso no garantiza el cumplimiento de lo acordado. Es un arma de doble filo, se confunde con unanimidad y si hay quien se declara radicalmente en contra, la propuesta se elimina del consenso. La casuística para sortear escollos es variopinta. Así avanza un movimiento cuya mayor virtud, a mi entender, radica en cuestionar y poner en evidencia las malas artes de la clase política. Mínimo imprescindible para abrir la puerta y poder construir una plataforma desde abajo. Nadie puede vaticinar su futuro en el medio y largo plazo. Sin duda, su presencia ha cambiado por completo el panorama político en España. Una juventud con la cabeza bien amoblada, dispuesta a trabajar y sacar adelante una plataforma de mínimos democráticos es un oasis en medio del desierto. Han creado prácticas democráticas allí donde hay verticalismo, falta de diálogo y sectarismo. La sola convocatoria de asambleas de barrio y pueblos en cientos de ciudades de España, era algo impensable hace menos de 15 días.

Hay mucho camino que andar. Aprobar propuestas por consenso obliga a dialogar, extenderse y ejercer la crítica. Sin duda retrasa las decisiones, pero es un verdadero ejercicio democrático. En esta lógica, las asambleas de barrio y pueblos permitirán dar continuidad a un proyecto nacido desde abajo y en pro de recuperar el espacio público cuando las acampadas lleguen a su fin. Se trata de hacer visible la protesta. El llamamiento ha sido un éxito. Jóvenes, estudiantes, desempleados, amas de casa, trabajadores jubilados y profesionales han secundado la convocatoria. Ha sido una catarsis donde los ciudadanos se reconocen en su dignidad y en su lucha contra la injusticia, la corrupción y la desigualdad.

Sin embargo, nada se cambia de la noche a la mañana. Hay que ir paso a paso. Sumar voluntades y fortalecer el movimiento. Unos aportando experiencia y aprendiendo nuevas prácticas con humildad y sin protagonismos mediáticos. Una generación pisa fuerte y pide ser protagonista de su futuro. Entre todos debemos rescatar la política de quienes la han secuestrado haciendo de ella un oficio espurio, alejado del bien común y dependiente de los poderes empresariales y financieros. El esfuerzo vale la pena. Ojalá entre todos logremos el objetivo, por ello la indignación se organiza.

Por Marcos Roitman Rosenmann

EL IDEARIO NEOLIBERAL EN LA ERA DE LA SUPERCHERÍA, POR ALEJANDRO NADAL

Comparto algunas de las noticias con las que estuvimos trabajando algunos compañeros de la comisión de Sociología  miércoles de 21 hs. a 23 hs y sábados de 15 hs. a 17 hs.( Bacher Laura,  Benitez Martín, Chicco Agustina y Enrriz Alán )

El ideario neoliberal en la era de la superchería…

Alejandro Nadal, en La Jornada, Mexico

La crisis en Europa ha atravesado varias etapas y ahora ha llegado la fase de la discusión política. Es la fase que más temen el establishment, el sistema bancario y las grandes corporaciones y centros de poder. Se nota en la prensa internacional de negocios. Esta es la etapa más importante porque en ella se abre la controversia política y los pueblos comienzan a deliberar sobre su futuro. Recuperan la palabra, la conciencia histórica y piensan su destino. Al poder establecido le repugna este momento democrático y buscará distorsionarlo y corromperlo de mil maneras.
Cuando la crisis comenzó con el colapso inmobiliario en Estados Unidos, la economía europea fue la primera en sufrir el coletazo. La bursatilización de activos tóxicos estadounidenses había sido el medio de contagio en el sistema bancario y financiero europeo. El primer síntoma fue el colapso de los bancos BNP Paribas (septiembre 2007) y Northern Rock (nacionalizado en febrero 2008). El congelamiento en el mercado de dinero interbancario hizo lo demás: la correa de transmisión condujo a una caída en la inversión y la demanda final. La corrosión en el sector financiero fue seguida de un freno en la actividad de la economía real (no financiera).
La segunda fase de la crisis arranca con la caída en el nivel de actividad y la reducción en los ingresos tributarios. Al mismo tiempo, la coordinación en el seno del G-20 llevó a un aumento en el gasto público para estimular la economía y mitigar el efecto de la caída en la demanda agregada. La contracción en los ingresos tributarios y la expansión en el gasto público se combinaron para incrementar fuertemente el déficit fiscal. Y como la arquitectura de la unión monetaria impide al Banco central europeo (BCE) financiar a los gobiernos de la zona euro, no quedó más remedio que acudir a los mercados financieros, en cuyas aguas los tiburones están cebados. Por eso esta segunda etapa de la crisis se presenta para muchos como una crisis de endeudamiento de los gobiernos. Pero esa no es su verdadera naturaleza.
La evolución de la crisis no es lineal. Las diversas caras de la crisis coexisten: la nacionalización de Bankia en España confirma que el sistema bancario en Europa está dañado y tendrá que seguir en cuidados intensivos. La primera fase de la crisis no pasó en vano, y la austeridad no sólo no arregla nada sino que agrava las cosas. La restricción fiscal ya condujo a la recesión y ahora viene la movilización política para evitar que los daños lastimen a la población europea.
Mucho se ha escrito sobre el triste estado de la teoría económica convencional. No pudo prever la crisis porque es esencialmente un discurso ideológico y para hacer la apología del régimen neoliberal lo que menos se quería era hablar de la inestabilidad intrínseca del capitalismo. Confrontada con el fenómeno del desempleo esa misma teoría estándar siempre insistió en que la culpa la tenían los sindicatos y cualquier forma de protección laboral. Es el mito de la rigidez de precios que sigue siendo el arma predilecta de propaganda política neoliberal.
Por eso, pasada la primera sorpresa los portavoces del poder neoliberal recuperaron la iniciativa y relanzaron su discurso en contra del gasto público y a favor de las reformas estructurales. El neoliberalismo reconoció rápido la oportunidad para una nueva guerra contra el estado de bienestar. La contraseña en esta nueva ofensiva es la palabra austeridad. Los economistas saben desde hace mucho tiempo que aplicar un régimen de austeridad en una contracción económica es la mejor receta para hundir una economía en una depresión. Pero aquí no importa que el diagnóstico sea equivocado y que la medicina de la austeridad esté contraindicada. Los poderes en la Unión Europea, en el BCE y en el Fondo monetario internacional (FMI) sólo piensan en rescatar el programa neoliberal.
El castigo contra los pueblos de Grecia, España, Portugal e Italia muestra claramente la naturaleza podrida de su proyecto. A los poderes establecidos no les interesa la democracia, ni los ciudadanos de la Unión Europea. El pueblo es material gastable porque lo único que cuenta en este momento es salvar el proyecto neoliberal.
De cara a las elecciones del 17 de junio, Alexis Tsipras, dirigente de la formación de izquierda radical Syriza, tiene razón al señalar que el fundamento de Europa es la democracia y la solidaridad, no un pacto organizado alrededor de los dogmas de la austeridad fiscal y la estabilidad de precios. No hay que equivocarse, ésta es la crisis de un modelo económico basado en la especulación y la explotación, no la crisis del estado de bienestar. La lucidez de los pueblos acabará con la superchería neoliberal. La moneda única debe tener otro fundamento y, en todo caso, no se va a salvar con el dogma de la austeridad neoliberal y la destrucción del estado de bienestar en Europa. En América y en Europa, una nueva economía debe construirse sobre las ruinas del proyecto neoliberal

lunes, 18 de junio de 2012

INSPIRACIÓN DE LOS INDIGNADOS


Miércoles, 01 de junio de 2011

Final del formulario
En el origen de “la indignación”
 Por Mario Goloboff *

Así como en el origen del Mayo francés del ‘68 suelen entremezclarse las visiones de Arthur Rimbaud, los manifiestos del vasto y luminoso surrealismo o los textos del enorme teórico de la Escuela de Frankfurt Herbert Marcuse, en el novedoso Movimiento del 15M, “Por una democracia real ¡ya!”, este actual e imprevisto Mayo español de “la indignación” que estamos contemplando absortos asoman teorizaciones precedentes, ocultas o ignoradas, no por ello menos actuantes y acuciantes. En especial una, la de un verdadero grande del siglo XX que afortunadamente sigue viviendo, Stéphane Hessel. Su llamamiento Indignezvous! (¡Indignaos!) iba por el medio millón de ejemplares vendidos en Francia hacia las Navidades últimas y, difundido en la península a principios de este año, a poco de ser traducido al español, fue leído por multitud de jóvenes.
Pero ¿quién es el autor? Como suele ocurrir paradójicamente en estos casos, no se trata de un joven intelectual adelantado o enganchado a la revuelta, sino de un señor judío alemán que ha vivido y visto lo suyo, y que hoy, con sus apenas 93 años, parece saludable y piensa, para bien de todos, con originalidad y creatividad no exentas de bases reales, en nuestro riesgoso e improbable futuro.
Nacido en Berlín en 1917, de una madre pintora, Helen Grund, y de un padre escritor y traductor, Franz Hessel (colaborador, entre otras tareas, de Walter Benjamin en una traducción de la novela de Marcel Proust, En busca del tiempo perdido), se establece su familia en París en 1924, lo que le permite frecuentar todavía muy joven el medio surrealista parisiense y en especial a Marcel Duchamp y al escultor norteamericano Alexandre Calder. Ingresa en la prestigiosa Ecole Normale Supérieure de la rue d’Ulm, pero sus estudios son interrumpidos por la guerra y en 1941 se incorpora a los servicios de informaciones y contraespionaje de La France Libre del general Charles de Gaulle, donde trabaja, en Londres y en el exterior, hasta que, desembarcado clandestinamente en Francia bajo el seudónimo de combate “Greco”, es detenido por la Gestapo en julio de 1944. Después de haber resistido a sus torturadores, y de haberlos confundido hablando un perfecto alemán natal, es enviado a Buchenwald. Trasladado, evadido, apresado, vuelto a evadirse, integrará tras la Liberación los primeros altos planteles en el Ministerio de Relaciones Exteriores, será enviado a las Naciones Unidas, nombrado secretario de la Comisión de derechos del hombre, y participará de modo eminente en la redacción, junto a René Cassin, Eleanor Roosevelt y el libanés Charles Habib Malik, entre otros, de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, de 1948. Ubicado siempre a la izquierda de los gaullistas y del arco político francés, se pronunciará contra la guerra colonial de Argelia militando a favor de la independencia argelina y, hacia los noventa, con François Mitterrand en el Elíseo, pedirá su afiliación al Partido Socialista. Entre sus actividades políticas recientes figuran la visita, valiéndose del pasaporte diplomático, a la Franja de Gaza, y su testimonio de lo que allí, vergonzosa y dolorosamente, sucede bajo el cerco israelí.
Comienza el llamamiento de “la indignación” reconociendo que habla a los jóvenes desde la última etapa de su vida, ya que “el fin no está muy lejos”. Pero que tiene la suerte de poder recordar lo que ha servido de base a su compromiso político: los años de la Resistencia y el programa que ella elaboró, el del 15 de marzo de 1944, basado justamente en la indignación que producían en los jóvenes la Ocupación y el nazismo, y fundado en “un conjunto de principios y valores sobre los cuales debería reposar la democracia moderna”. Más que nunca, dice Hessel, hoy necesitamos de ellos para sentirnos orgullosos de una sociedad: “no de ésta de clandestinos, de expulsados, de sospechas sobre los inmigrantes, de ésta en la que no se respetan las jubilaciones, las garantías de la seguridad social, donde los medios de comunicación están en manos de los poderosos”. Otras de las reivindicaciones que el programa preconizaba era “el retorno a la Nación de los grandes medios de producción monopolizados, fruto del trabajo común, de las fuentes de energía, de las riquezas del subsuelo, de las compañías de seguros y de los grandes bancos”. El interés general, agrega, debía y debe estar por sobre el interés particular, la justa repartición de las riquezas generadas por el mundo del trabajo debe primar sobre el poder del dinero. “Una verdadera democracia tiene necesidad de prensa independiente y aquel programa lo decía claramente: ‘la libertad de prensa, su honor y su independencia frente al Estado, a las potencias del dinero y a las influencias extranjeras’. Este es el programa y éstas, las conquistas sociales de la Resistencia que la situación actual pone en tela de juicio.”
Por ello, “el motivo de la resistencia, hoy, es la indignación”. ¿Cómo puede faltarle dinero ahora al Estado para cumplir con sus obligaciones, se pregunta, si la producción de riquezas ha aumentado considerablemente desde la Liberación, cuando Europa estaba arruinada? Sólo, responde, porque el poder del dinero jamás ha sido tan grande, con sus propios servidores hasta en las más altas esferas del Estado. Jamás la distancia entre los más pobres y los más ricos ha sido tan importante. “El motivo de base de la Resistencia era la indignación. Nosotros, veteranos de los movimientos de la Resistencia, llamamos a las jóvenes generaciones a hacer vivir, a transmitir la herencia de la Resistencia y sus ideales. Nosotros les decimos: tomen el relevo, ¡indígnense!”
La actual dictadura internacional de los mercados financieros es la que amenaza la paz y la democracia, sostiene. Estas son la democracia y la libertad incontroladas del zorro en el gallinero. “Yo les sugiero a todos y a cada uno de ustedes tener un motivo de indignación. Eso es precioso. Cuando algo los indigna como he estado indignado yo por el nazismo, entonces uno deviene militante, fuerte y comprometido. Uno se agrega a esa corriente de la historia y la gran corriente de la historia prosigue gracias a cada uno.”
La indiferencia –va concluyendo el opúsculo– es la peor de las actitudes. Si alguien se comporta con indiferencia, “pierde uno de los componentes esenciales que conforman lo humano”. Identifica los dos grandes desafíos del presente: no se puede dejar crecer esta distancia entre ricos y pobres en el mundo; hay que salvaguardar los derechos del hombre y el estado del planeta. Dos desafíos, se entiende, con todo su contenido social, político, biológico y moral. Y llama a asumirlos (he aquí otra particularidad) por la vía no violenta. La violencia, según Hessel, aunque justificada en algunos casos excepcionales, “vuelve la espalda a la esperanza”. Para él, “hay que preferir la esperanza, la esperanza de la no violencia”. Recoge expresamente el mensaje de Mandela, de Martin Luther King, que “encuentra toda su pertinencia en un mundo que ha sobrepasado la confrontación de las ideologías y el totalitarismo conquistador”. Y recomienda solucionar los conflictos por una comprensión mutua y “una paciencia vigilante”. Fundadas en los derechos cuya violación, cualquiera sea el autor, “debe provocar nuestra indignación”. Preconiza, así, “una insurrección pacífica”; marca nítidamente contra qué y quiénes: “contra los medios de comunicación de masas que proponen como horizonte a nuestra juventud el consumo de masas, el desprecio por los más débiles y por la cultura, la amnesia general y la competencia a ultranza de todos contra todos”. Y termina subrayando: “Crear es resistir. Resistir es crear”.
No pienso, claro está, que éste sea el único aporte ideológico que recoge la protesta. Pero sin duda es una fuente preciada de inspiración, incluso en lo verbal. Tampoco parece raro que resurja hoy en España, no sólo por razones económicas y sociales. A la luz de su memoria histórica, que en los pueblos suele ser más poderosa y patente, aunque inconsciente, que en los individuos, reaparecen las raíces y las ideas libertarias que imperaron y fueron llevadas a la práctica allí como en ningún lugar del mundo durante la fascinante experiencia de la revolución española, antes de la derrota en la guerra civil. Derrota que, como se ve, es siempre relativa, sobre todo en el plano de las ideas y de lo moral o, como dicen los manifestantes, de “la dignidad humana”.
* Escritor argentino, docente universitario

REFLEXIONES DE SOCIÓLOGOS ESPAÑOLES ANTE EL 15-M

27 mayo 2011


SOCIÓLOGOS ANTE EL 15-M

Único, pero con antecedentes

Se han establecido varias comparaciones entre el Mayo francés, conocido también como Mayo del ’68, y el movimiento 15-M. Hace 43 años la capital gala se convirtió en escenario de una serie de protestas estudiantiles a las que se unió la clase obrera. La magnitud de las manifestaciones, que continuaron durante el mes de junio, obligó a Charles de Gaulle, presidente de la República de Francia desde 1958, a convocar elecciones anticipadas. Pero, ¿hasta qué punto son similares y qué les identifica como movimiento único?
“Las protestas francesas representan un poco el arquetipo de lo que es un movimiento contracultural y juvenil”, indica Emilio Lamo. “Ambos son parecidos en la estrategia organizativa, pero cada cosa ocurre en un momento y parte de la experiencia adquirida. El fenómeno español es original y propio, y responde a la situación, en muchos sentidos dramática, de la juventud española, que se siente muy alejada de los políticos”, manifiesta el sociólogo.
María Trinidad Bretones señala que son varios los aspectos heredados del Mayo francés: “No se ha perdido esa manera de autoorganizarse de manera pacífica para reclamar derechos y necesidades esperando que el orden social vaya en la dirección de la que una parte de la población quiere sin atender a las élites”. Pero si hay que hablar de antecedentes al movimiento 15-M, la socióloga constata que existen otros más próximos: “Los de 2006 en Francia, cuando se protestó contra la aprobación del contrato único y el primer empleo, o las protestas de 2003 contra la guerra de Irak”.
Traspasando fronteras, también se han hecho similitudes con las recientes movilizaciones en el mundo árabe: “Son protestas cívicas, que comparten el contexto de la crisis y la sensación de que las oportunidades vitales está en cuestión”, apunta la experta. Pero existe una diferencia esencial entre ellos: “Túnez y Egipto pedían democracia y aquí se está pidiendo más democracia”.

UN POCO DE HUMOR SURREALISTA