SOCIÓLOGOS ANTE EL 15-M
Único, pero con antecedentes
Se han establecido
varias comparaciones entre el Mayo francés, conocido también como Mayo del ’68,
y el movimiento 15-M. Hace 43 años la capital gala se convirtió en escenario de
una serie de protestas estudiantiles a las que se unió la clase obrera. La
magnitud de las manifestaciones, que continuaron durante el mes de junio,
obligó a Charles de Gaulle, presidente de la República de Francia
desde 1958, a
convocar elecciones anticipadas. Pero, ¿hasta qué punto son similares y qué les
identifica como movimiento único?
“Las protestas
francesas representan un poco el arquetipo de lo que es un movimiento
contracultural y juvenil”, indica Emilio Lamo. “Ambos son parecidos en la
estrategia organizativa, pero cada cosa ocurre en un momento y parte de la
experiencia adquirida. El fenómeno español es original y propio, y responde a
la situación, en muchos sentidos dramática, de la juventud española, que se
siente muy alejada de los políticos”, manifiesta el sociólogo.
María Trinidad
Bretones señala que son varios los aspectos heredados del Mayo francés: “No se
ha perdido esa manera de autoorganizarse de manera pacífica para reclamar
derechos y necesidades esperando que el orden social vaya en la dirección de la
que una parte de la población quiere sin atender a las élites”. Pero si hay que
hablar de antecedentes al movimiento 15-M, la socióloga constata que existen
otros más próximos: “Los de 2006 en Francia, cuando se protestó contra la
aprobación del contrato único y el primer empleo, o las protestas de 2003
contra la guerra de Irak”.
Traspasando fronteras,
también se han hecho similitudes con las recientes movilizaciones en el mundo
árabe: “Son protestas cívicas, que comparten el contexto de la crisis y la
sensación de que las oportunidades vitales está en cuestión”, apunta la
experta. Pero existe una diferencia esencial entre ellos: “Túnez y Egipto
pedían democracia y aquí se está pidiendo más democracia”.
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